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Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Capitalización (FNUDC)    Microfinance

Edición 13 / junio 2005

     

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Invitado especial: Sr. Matthew Bishop, Editor Ejecutivo de The Economist* y Asesor del Año Internacional del Microcrédito:

Preguntas y Respuestas sobre el Futuro de las Microfinanzas

*The Economist realizará un relevamiento de microfinanzas en noviembre de 2005. Este artículo será escrito por el Sr. Tom Easton, Director de la Oficina de Nueva York de The Economist, quien puede ser contactado en tomeaston@economist.com.

  1. Como Editor Ejecutivo de The Economist, usted ha dicho que una de las preguntas más importantes que los líderes del mundo deberían hacerse es: “¿Cómo podemos hacer para que los pobres tengan mayor acceso a las finanzas?” ¿Por qué cree que esta pregunta es tan importante? ¿Cuál es su respuesta?

    Muchas de las políticas de desarrollo se han centrado en enfoques verticalistas centrados en brindar ayuda y perdonar deudas y que, generalmente, desconocen el contexto en el que viven los más pobres y el rol que pueden tener en ayudarse a sí mismos. El desarrollo debería crear y permitir que el entorno de la mayor parte de la población, incluidos los pobres, les permita hacer todo lo que esté a su alcance para ayudarse a sí mismos a alcanzar sus aspiraciones; los pobres no deben ser vistos como víctimas que necesitan ser rescatadas desde afuera. Las microfinanzas son, en su punto más efectivo, una parte importante de los sectores financieros, creadas para permitir que los pobres se ayuden a sí mismos. Cuando las condiciones son favorables, las microfinanzas pueden ser extremadamente efectivas.

  2. Este es un gran año para el desarrollo de iniciativas: la Asamblea General evaluará el progreso en el cumplimiento de los “Objetivos de Desarrollo del Milenio”, la Comisión para África ha dado a conocer sus propuestas para encarar el desarrollo en África, y la Cumbre del G8 a llevarse a cabo en el mes de julio hará lo mismo. En diciembre de 2004 usted dijo que “uno de los grandes peligros del año venidero es que los políticos se centren exclusivamente en soluciones macro y verticalistas”. Ahora que ya ha pasado la primera mitad del año, ¿se hicieron realidad sus temores o ve que las microfinanzas están teniendo un rol de mayor importancia en las distintas iniciativas de ayuda?

    Eso esta por verse. Toda la publicidad en torno a las iniciativas con titulares atractivos de este año es alentadora. La pobreza ahora figura en el primer lugar en la agenda global. Pero el peligro es que los políticos se vean tentados por aquellas políticas que generen titulares triunfantes y pasen por alto las microfinanzas, ya que no generan titulares de esa índole.

  3. ¿Por qué cree usted que, hasta este momento, las microfinanzas no han jugado un rol más importante en el debate sobre la pobreza?

    Las microfinanzas enfrentan dos problemas. El primero es la necesidad de que los políticos sean noticia y de crear la impresión de un cambio drástico. Las microfinanzas ayudan incrementalmente, no drásticamente. El segundo problema es que existe una percepción entre los políticos de que las microfinanzas no son capaces de crear un cambio fundamental. Nuestro desafío es convencerlos de que pueden llevarse a una escala tal que realmente hagan la diferencia; convencerlos de que pueden ser el camino para que muchos pobres puedan salir de la pobreza.

  4. Usted ha dicho que un buen gobierno y el seguimiento de la ley son esenciales para que los sistemas financieros prosperen. Con una corrupción generalizada en tantas partes de los países en vías de desarrollo, ¿cree Ud. que los esfuerzos actuales por promover las microfinanzas son prematuros?

    No creo que estos esfuerzos sean prematuros. Las microfinanzas ya están funcionando de manera sorprendente, aún en situaciones poco prometedoras donde reina la corrupción, porque los que otorgan microcréditos intentan pasar por encima del sistema de corrupción existente. Al poner a estas instituciones como ejemplo, podemos resaltar lo espantoso de la corrupción y crear un modelo que inspire reformas en los sistemas financieros de los países pobres para que los pobres tengan una oportunidad real.

  5. ¿Cuáles son algunos de los desafíos adicionales que presenta el hecho de extender los servicios financieros a una gran cantidad de pobres? ¿Cuáles son los pasos que deben seguirse para enfrentar estos obstáculos?

    Veo dos obstáculos obvios. El primero es el desafío de atraer al sector comercial de la economía mundial y convencerlos de que ser parte de las microfinanzas es una buena oportunidad de negocios en la que deben comprometer grandes cantidades de capital, que no es un evento de caridad en el que ofrecen lo que les sobra. El segundo gran obstáculo es que los gobiernos tienden a ignorar la realidad de las opciones financieras que tienen los pobres -que son típicamente limitadas y extremadamente caras- y, entonces, hacen cosas como imponer topes para las tasas de interés, que pueden parecer justos para los ricos pero a los pobres, que conocen la tasa de interés que cobran los prestamistas ilegales, sólo les sirve como barrera para acceder a un buen microcrédito. Sin embargo, un cambio importante es el desarrollo de políticas legales -entre otras- que ayuden a las fuerzas de mercado a abastecer al pobre en lugar de entorpecer su crecimiento. Para empezar, los topes en las tasas de interés para los proveedores legítimos de microcréditos deben ser abolidos.

  6. Usted ha apoyado la idea de que el acceso a servicios financieros es un derecho del hombre, pero este concepto ha sido criticado por ser considerado contraproducente al momento de atraer el capital comercial necesario para lograr una ayuda masiva. ¿Cree Ud. que los inversores comerciales se interesarán estrictamente en las microfinanzas como oportunidad de negocios? De no ser así, ¿por qué cree que una entidad comercial querría renunciar a esas ganancias para alcanzar objetivos sociales?

    Yo uso la frase “derechos humanos” porque mucha gente, al pensar en la pobreza, ve a la educación, a la salud y a las votaciones como derechos que son cruciales para el desarrollo, pero ignoran que a los pobres los servicios financieros también les son negados y que la habilidad de proteger cualquier riqueza que usted tenga y de invertir en sus objetivos y sueños es realmente decisiva para el desarrollo y la realización humana. Mi uso de la frase “derechos humanos” va dirigido a los organismos normativos que pelean contra la pobreza, muchos de los cuales deben otorgarle mucha más importancia a la libertad financiera y económica.

    Desde el punto de vista comercial, estoy de acuerdo con que los bancos y otros que poseen capital tienen que dejar de pensar en las microfinanzas en términos de caridad, y empezar a verlas como oportunidades de negocios. La caridad se hace a discreción; las empresas lo hacen como y cuando creen que pueden. Pero cuando hacen algo en busca de ganancias, tienden a comprometerse a largo plazo y a cumplir con ese compromiso, aún en los momentos en que las cosas se ponen difíciles. Si las microfinanzas alcanzan una escala masiva, requerirán enormes cantidades de capital y eso será posible solamente si los capitalistas creen que ese capital puede generar ganancias.

  7. Usted ha comentado que los temas de otros Años Internacionales de la ONU fueron como “flores de un día”. ¿Qué es lo que hace que el Año Internacional del Microcrédito sea diferente? Como periodista, ¿por qué se unió al Grupo de Asesores del Año?

    Mi intención no es criticar a otros años de la ONU. Pero lo que tiene de apasionante este año en especial es que el momento de las microfinanzas ha llegado. Además, éstas se adaptan excepcionalmente a la ONU porque son un acercamiento práctico y verdadero al desarrollo humano y porque tratan con un sujeto que es ignorado demasiado frecuentemente por la comunidad de organismos normativos del mundo –una comunidad que tiende a tomar muy seriamente lo establecido por la ONU. La ONU ha adoptado un tema muy serio y puede atraer la atención de poderosos, así como también lograr que instituciones como el Banco Mundial o el FMI piensen seriamente en las finanzas para los pobres.

    No siento que me haya unido al Grupo de Asesores en calidad de periodista, sino como economista y como alguien que quiere, aunque sea de forma muy modesta, ayudar a los pobres a alcanzar una calidad de vida decente. Puede ser interesante comentar, sin embargo, que The Economist fue fundado en 1843 para defender el libre comercio –una política cuya discusión hubiera mejorado la suerte de los pobres pero que (tanto en ese momento como ahora) fue ignorada o enfrentada por muchos de los que componen la elite de los organismos normativos. Entonces, al apoyar la expansión de las microfinanzas, ¡estoy siendo fiel a las tradiciones de mi publicación!

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