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Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Capitalización (FNUDC)    Microfinance

Edición 15 / agosto 2005

     

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Midiendo el Desempeño Social:

La Prioridad Equivocada

Por Marc Jacquand, Director de Programa, UNCDF

Ha ocurrido un acontecimiento insólito en el mundo de las microfinanzas. Se les está pidiendo probar su posición a los que sostienen que las microfinanzas ayudan a la gente pobre y que aumentan el estándar de vida. Las organizaciones que gastan el dinero de los impuestos en nombre de la erradicación de la pobreza están siendo convocadas a defender sus afirmaciones. Aunque parezca escandaloso para aquellos minimalistas que sienten que es bueno proveer servicios financieros de calidad a la gente, no en base a sus ingresos sino en base a su carácter, la realidad es que las Instituciones de Microfinanzas han afirmado durante mucho tiempo que las intervenciones dan poder a las mujeres, sacando a los hogares de la pobreza, etcétera. Desde el punto de vista del donante y el inversor, los pedidos de verificación se han retrasado ya hace rato. El enfoque en el desempeño financiero se ha complementado con pedidos de información sobre desempeño social, los llamados "double bottom line" (doble balance final). Los donantes están siendo llamados a tener en cuenta en qué grado las organizaciones que ellos forman "pueden identificar y lograr (su) misión social" [1]. Sin embargo, mientras ésta puja por transparencia, informes y, atrevámonos a decirlo, integridad intelectual, es loable a simple vista, también acarrea un montón de preocupaciones. ¿Podrían tener razón los minimalistas?

Los Desafíos de Medir el Desempeño Social

¿Qué se encuentra en una Definición?
En teoría, muy pocos entre nosotros negarían el valor de recolectar la mayor cantidad posible de información teniendo en cuenta el grado en el que una institución consigue su misión social. Sin embargo, como siempre, la dificultad está en los detalles. Para entender los numerosos desafíos de medir el desempeño social, es importante primero aclarar de qué estamos hablando. Las palabras "desempeño social" tienen diferentes significados según cada persona. Para algunos, lograr una misión social es sinónimo de evaluación de impacto. Una institución que proclame que ayudando a los más pobres dentro de los pobres se aumenta su calidad de vida, por ejemplo, deberá demostrar a) que sus clientes son los más pobres entre los pobres, y b) que el acceso a sus productos a tenido resultados positivos en sus vidas. Para otros, los nexos entre acceso a servicios financieros y erradicación de la pobreza estarán implícitos, intuitivamente y/o contenidos entre otras variables sobre las que una institución financiera carece de control. Lo mejor es que la institución pueda medir el nivel de pobreza de sus clientes para asegurarse de que cumplen con los requisitos para ser parte del grupo (si es que realmente hay uno) al que están enfocadas las operaciones y centrarse en proveer servicios basándose en los principios que busca sustentar.

Confundiendo la Respuesta del Cliente con el Impacto
Ya que no muchos de nosotros comprenden lo que "identificar y lograr la propia misión social" realmente quiere decir en términos prácticos y de medición, el alboroto actual sobre desempeño social muchas veces confunde las dos nociones totalmente distintas de respuesta del cliente e impacto social. Durante los talleres realizados recientemente sobre impacto social organizado por la Collectif Francais des acteurs de la Microfinance el 21 de junio en Paris, Renyaldo Marconi de Finrural elocuente y útilmente recordó a la audiencia de la necesidad de separar a las dos. [2] Entendiendo quiénes son los clientes, cuáles son sus necesidades, y si la cultura de la institución, procesos y productos están dentro de la línea de los intereses de los clientes es realmente imprescindible.

Se lo llama estar atento al cliente y aquellas instituciones que no intentan conocer a sus clientes lo hacen a expensas de su propio riesgo financiero. Esto es, sin embargo, muy distinto que medir si la institución está cumpliendo con su misión social de dar poder o aumento del estándar de vida.

¿Cómo se Deben Utilizar los Datos de Desempeño Social?

Las dificultades en determinar el nivel del cliente y evaluar el impacto han sido bien documentadas. Aunque las limitaciones metodológicas y financieras para medir el desempeño social (como quiera que esté definido) no existieran, debemos pensar seriamente sobre lo que hacemos con la información que se busca. Debería haber mayor claridad de la que existe actualmente (inclusive entre las agencias de donantes) de cómo se van a utilizar los datos sobre desempeño social antes de pedir a las instituciones financieras que reporten acerca de esto.

La Perspectiva del Donante - Desempeño Social como Requisito de Información
Para comprender este "deber profesional" desde el punto de vista del donante tanto como la diferencia entre el enfoque al cliente y la medición del desempeño social, tendremos en cuenta el siguiente grupo de preguntas: ¿Qué sucede, si en el caso de una institución que dice que su misión es "dar a la gente las herramientas que necesitan para poder salir de la pobreza", descubriéramos que las necesidades de sus clientes no son alcanzadas? ¿Debería cerrarse el programa? ¿Deberían los donantes retirar su dinero? ¿Deberían los inversionistas mantenerse al margen? Yo argumento que en este caso la respuesta es mucho más directa. En el contexto de donantes con conocimientos limitados sobre microfinanzas, es muy difícil de establecer conexiones causales cuando se trata de erradicar la pobreza -y esta es la pregunta en la que deberíamos enfocarnos.

El principio undécimo del "Libro Rosa" del Grupo Consultivo de Ayuda a la Población Más Pobre (CGAP), "Guías para el Donante sobre Buenas Prácticas en Microfinanzas" dice que "Las microfinanzas funcionan mejor cuando miden -y divulgan- su desempeño…las Instituciones de Microfinanzas necesitan realizar informes acertados y comparables en desempeño financiero (por ejemplo, pago de préstamos, costos de recuperación) tanto como en desempeño social (por ejemplo, cantidad y nivel de pobreza de los clientes a los que asiste)". Aunque sin una clara definición de lo que significa desempeño social ¿estamos aplanando el camino para una nueva ola de abuso a los donantes? El ejemplo de "cantidad y nivel de pobreza de los clientes" no requiere de una medición de impacto (un mínimo aumento o descenso en la calidad de vida puede ser atribuida exclusivamente al acceso a servicios financieros) pero determinar los niveles de pobreza de sus clientes constituye sin embargo una carga muy pesada para cualquier intermediario financiero.

Existen mayores peligros cuando y si los donantes definen el desempeño social más ampliamente y solicitan que las instituciones financieras que ofrecen servicios financieros "para dar poder a la gente" midan realmente el poder otorgado. Evidentemente, el nivel de pobreza y el impacto son datos importantes que se deben tener, sin embargo incluirlos a las mejores prácticas de donación en un mundo de donantes que siguen malas prácticas puede tener consecuencias adversas, y ya que las Guías no definen el significado de desempeño social, los donantes poco educados pueden interpretarlo como una luz verde para imponer expectativas poco realistas y requerir reportes a las instituciones financieras.

Un Estándar Poco Justo
Algunos dicen que se les debe requerir a las instituciones financieras que demuestren la validez de las afirmaciones en las que basan sus pedidos para fondos públicos. Mientras que esto es algo teórico, la realidad es que tal requerimiento asentaría un estándar desafiante -y de alguna manera injusto- entre las microfinanzas. Primero, muy pocas veces los donantes piden a las instituciones relacionadas con la educación que demuestren su impacto. En ambos casos, el foco está en proveer acceso, basándose en la suposición de que dicho acceso es un componente vital para las estrategias de sobrevivencia de la gente y sus objetivos de desarrollo. Segundo, los informes de gestión son muy amplios y muy genéricos para, a) ser tomados literalmente, b) ser aplicados y comprobados científicamente. Los informes de gestión en microfinanzas varían desde lo más conciso y explicito "provisión de servicios financieros de calidad a los pobres económicamente activos" pasando lo más ambicioso "proveer servicios financieros a las familias más pobres del mundo para que puedan crear sus propios trabajos" hasta lo mucho más ambicioso "fortalecer las bases económicas para construir la democracia de un país": ¿cómo puede uno determinar si estos objetivos son "posibles de identificar" y "posibles de lograr"?. El rol del donante de microfinanzas debería ser el de corregir las imperfecciones del mercado para satisfacer la demanda. De aquí en adelante, cuando se seleccione y controle una Institución de Microfinanzas, este criterio debería ser suficiente: ¿se están reparando las imperfecciones del mercado? Si la imperfección del mercado se refiere a lo más bajo en la escala de pobreza, la media, el cuarto segmento, etcétera es esencial para la institución mientras diseña sus servicios, pero sólo es interesante para el donante al ver si sus contribuciones aportan al objetivo de la industria de "construir sectores financieros inclusivos".

¿Se Envía una Señal Equivocada a los Inversores?
Finalmente, ¿estamos haciendo un geto de las microfinanzas al aumentar el interés en el desempeño social? ¿Ahuyentará esto a los inversores? El Libro Rosa señala el consenso creciente, pero no universal, que si las microfinanzas llegan a escalar a un nivel masivo, deberían integrarse por completo a los sectores financieros nacionales e internacionales. Este enfoque es traducido en varias metodologías para comercios minoristas, las que comparten el reconocimiento de que las conexiones entre las microfinanzas, y los que actúan y las estructuras del sector financiero tradicional se están desvaneciendo. ¿Cómo encaja ahora en esta evolución la solicitud de reportes sobre desempeño social? ¿"Trabajan mejor" las microfinanzas? Por ejemplo, ¿serán más inclusivos los sectores financieros cuando y porque los proveedores financieros "produzcan reportes adecuados y comparables sobre desempeño social"? Aquí nuevamente, el propósito no es ser insensiblemente desdeñosos con el concepto, sino advertir que podríamos estar llevando a la industria en direcciones diferentes, enviando mensajes mezclados al sector financiero al que queremos atraer, en detrimento, finalmente, de la gente a la que queremos atender.

Abuso y Cambios en la Misión

Finalmente, otra forma de explorar el tema del desempeño social y evaluar su valor es explorar las verdaderas motivaciones. ¿De dónde vienen las ideas de hacer reportes sobre desempeño social? Son posibles varias hipótesis, cada una con un grado propio de cinismo. Cuando y si provienen de instituciones financieras, uno podría argumentar que sirven a dos propósitos diferentes: para algunas instituciones, es una forma de luchar contra -la inevitable- tendencia hacia la integración estimulando al donante apelando a sus sentimientos de forma que instituciones orientadas mas hacia lo comercial no pueden o no quieren. En dicho caso, el enfoque en desempeño social es una táctica inteligente para proteger el territorio propio.

Pasando al ámbito de las teorías de conspiración (y hacia arriba en la escala del cinismo), uno podría también pensar que estos pedidos de reportes en el "double bottom line" no son una forma ingenua para cantidades de consultores, organizaciones de investigación para justificar sus existencias y sus pedidos de fondos a través de planes de acción que consisten en estudios sofisticados, lo que conduce al desarrollo de herramientas de medición innovadoras, las que, finalmente encaminan a hacer un borrador de las publicaciones. Los donantes muchas veces están deseosos de logros en la variedad de iniciativas que emergen para que ellos puedan justificar el significado de su trabajo a sus propios miembros constituyentes. Algunos dirán que esta complicidad florece de un deseo genuino para ganar una más fuerte comprensión de cómo los servicios financieros afectan a las vidas de la gente pobre.

Una Prioridad Equivocada

De todas maneras, en el contexto de recursos limitados, enfocar nuestra atención y nuestro dinero en medir y reportar acerca del concepto no muy bien definido de desempeño social es una prioridad equivocada. Los donantes deben apoyar a las instituciones de microfinanzas que son clientes que responden y responsables a la sustentabilidad. Al ser clientes que responden, sabemos que las instituciones cubrirán las necesidades que realmente se necesitan.

Las instituciones financieras deberían comprobar cuento de su misión están cumpliendo realmente. Los donantes, por otro lado, deberían ser más cautelosos a la hora de tratar el tema de desempeño social frente a las instituciones de microfinanzas. La confusión actual frente a lo que significa, cuando y cómo puede ser medido, quien debe medirlo, y qué hacer con los resultados deja un amplio espacio para los desperdicios, interpretación equivocada y errores de otros donantes. A este nivel, enfocándose en desempeño social es una prioridad equivocada, la que beneficia a unos pocos en detrimento de muchos. ¿Deberían los donantes, de verdad, pasar más tiempo elaborando e impulsando una "lista blanca" de estudiantes buenos que han asumido el compromiso de "establecer criterios específicos en desempeño social para las organizaciones que (ellos) apoyan"? [3] En realidad, eso suena como un desvío de la misión.




(1) Por ejemplo, ver www.Imp-Act.org

(2) Este taller fue parte de la Conferencia "Acceso Financiero Para Todos: Mejores Mediciones, Seguimiento y Política de Acción del Banco Mundial/DFID/UNCDF. Para mayor información, ver "El Año Internacional del Microcrédito Inicia una Cooperación para Elaborar Indicadores Básicos y Fundamentales"

(3) Ver www.triasngo.org y el manifiesto sobre "promoción de desempeño social en las microfinanzas"


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