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Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Capitalización (FNUDC) Microfinance |
Edición 15 / agosto 2005 |
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Comprendiendo las Dificultades para Medir el Impacto de las Microfinanzas:
Una entrevista con Jonathan Morduch, Profesor Asociado de Políticas Públicas y Economía, Escuela de Servicios Públicos Robert F. Wagner, Universidad de Nueva York, y autor del libro "The Economics of Microfinance"*
Ambos comenzamos a escribir el libro con una mezcla de experiencias prácticas y teóricas. Beatriz es una de las fundadoras del Grameen Trust en Chiapas, México, y ha hecho importantes contribuciones a la teoría del sistema bancario y las microfinanzas. Yo he trabajado durante quince años, en asuntos financieros tanto en Asia como en Latinoamérica, y he participado de debates -minuciosos, a veces- entre donantes. Uno de los objetivos del libro es poner en contacto a las ricas sutilezas de los profesionales y de los donantes, con las más variadas sutilezas de los economistas teóricos. Nuestra experiencia de campo, por ejemplo, nos lleva a sostener que nuestros colegas de los tiempos de estudiante han prestado demasiada atención a las limitaciones de los préstamos y muy poca atención a las dificultades que los hogares tienen para ahorrar. Los desafíos que enfrentaron las familias al tener que administrar ingresos magros e irregulares también han sido desvalorizados. Quizás, de una forma más polémica, nosotros demostramos cómo, en la práctica, los préstamos a grupos funcionan de un modo muy diferente (y no tan bueno) al del descrito por los teóricos. Por otro lado, descubrimos que muchos profesionales y donantes buscan formas estructuradas de estudiar detenidamente los problemas de incentivo y de desarmar esos paquetes de mecanismos financieros que han sido desarrollados en algún otro lugar y que se adquirieron ya armados. Los marcos académicos tienen mucho para aportar aquí. También intentamos abrir camino para los debates sobre las evaluaciones de impacto y el rol que juegan los subsidios. La mayor parte de lo publicado sobre microfinanzas ha sido escrito por donantes y profesionales que promulgan enfoques particulares. Han introducido pasión y abundantes descripciones de sus propias experiencias pero, salvo por unas pocas excepciones importantes, casi no han proporcionado puntos de vista equilibrados. Uno de nuestros objetivos es basar nuestros argumentos en la mejor evidencia disponible (incluso cuando ésta sea contradictoria o cuando haya asuntos sin resolver), y somos claros cuando, simplemente, no tenemos buenos números. Al final, señalar qué es lo que realmente desconocemos (a veces, la lista es sorprendente) puede ser tan importante como señalar qué es lo que hacemos.
Los subsidios siempre han sido parte del panorama de las microfinanzas, y las instituciones los utilizan de diferentes formas. Se utilizan subsidios para ayudar a cubrir los costos iniciales, para actualizar los sistemas de información, para llegar a grupos que son costosos de satisfacer, o para agregar aportes para la salud o la educación junto con servicios financieros. Hasta las instituciones bancarias con fines de lucro sacan provecho de los subsidios para objetivos particulares, como experimentar con productos nuevos. Lo interesante no es si los subsidios son buenos o malos, sino si pueden ser utilizados de forma inteligente para generar nuevas oportunidades. La experiencia demuestra que los subsidios bien diseñados pueden promover la innovación y expandir la escala de las microfinanzas. Por ejemplo, el programa del Comité de Desarrollo Rural de Bangladesh (BRAC) "Enfocándose en los Extremadamente Pobres" utiliza subsidios por un período intensivo y limitado para ayudar a los clientes potenciales a desarrollar sus habilidades. El grupo al que apunta tiene motivación pero carece de capital humano y de estabilidad económica para efectivamente recibir un préstamo. Los subsidios permiten que el BRAC expanda su escala y que, eventualmente, trabaje con los clientes más pobres que la media, de una manera sostenible. Al mismo tiempo, los subsidios mal diseñados -ya sean otorgados por un gobierno, por donantes internacionales o por inversores sociales individuales- pueden debilitar los incentivos, crear dependencia y limitar la innovación. Para evitar estos problemas es necesario comprometerse a ser transparente y eficiente, aun cuando la rentabilidad no dependa de uno. Los donantes pueden ayudar comprometiendo las donaciones al logro de objetivos específicos de eficiencia.
La medición del impacto no tiene porqué ser complicada o costosa. Pero sí requiere de la comprensión de potenciales dificultades. El punto de partida es reconocer que los clientes de microfinanzas rara vez son representantes típicos de sus comunidades. Desde el punto de vista bancario, la elección de clientes especialmente promisorios es algo para celebrar, pero esto se convierte en un obstáculo cuando se trata de medir los impactos. Cada uno de los estudios realizados recientemente en Tailandia, Perú y Bangladesh, por ejemplo, demuestra cómo los clientes de microfinanzas tienden a comenzar con una riqueza o con un sentido de "potenciación" mayor y con más autonomía personal que sus vecinos. Por el momento, aun sin la posibilidad de acceder a las microfinanzas, a estos hogares les estaría yendo mejor que a otros. Los estudios de impacto que fracasan al momento de dar explicaciones sobre este tipo de ventajas iniciales exageran el rol que jugaron las microfinanzas al transformar las vidas de los involucrados. La buena noticia es que es claro cómo enfrentar las posibles tendencias. La mala es que, en la práctica, todavía hay un largo camino por recorrer para mejorar los estudios de impacto. En un relevamiento realizado recientemente en 17 instituciones de microfinanzas en todo el mundo, por ejemplo, se consultó sobre las mediciones financieras y sociales. Casi todas las instituciones habían completado una encuesta sobre los impactos o estaban por hacerlo pronto. Pero solo una había incluido un grupo de control en su estudio. Sin un grupo de control, es difícil obtener un estimado sólido y realista.
La manera más directa de dirigir las tendencias potenciales es recolectar datos sobre grupos de control (por ejemplo: hogares que actualmente no tienen acceso a las microfinanzas). Entonces, la pregunta más importante es ¿con el paso del tiempo, en qué se diferencian los hogares que tienen acceso a las microfinanzas de aquellos que no lo tienen? Entonces, ¿cómo son elegidos los grupos de control? Utilizar a los "nuevos prestatarios" para compararlos con los "viejos prestatarios" es una idea simple pero que aumenta la probabilidad de problemas. Después de todo, ¿porqué algunos prestatarios se inscribieron antes que otros? y ¿los viejos prestatarios son un grupo especial por el solo hecho de no haber abandonado el programa? Los investigadores de Freedom from Hunger implementaron una solución mejor al evaluar a los afiliados de Ghana y Bolivia. El objetivo de ambas instituciones era expandirse de manera considerable en un período de varios años. Las instituciones acordaron identificar posibles ubicaciones nuevas por adelantado y escoger dónde comenzar simplemente con una moneda. Como a las instituciones no les importaba en donde se expandían primero, no perdieron nada durante el proceso. Sin embargo, los investigadores ganaron una gran ventaja ya que el orden de expansión había sido generado en forma aleatoria. Los investigadores relevaron todas las aldeas previa y posteriormente a la expansión. Pudieron preguntar si los hogares que primero habían tenido acceso a las microfinanzas habían logrado mejores resultados que aquellos que accedieron después. Los resultados demostraron que los niveles de seguridad económica de aquellos lugares que tuvieron acceso primero fueron más altos, sus activos fueron mayores y también mejoró mucho la situación de los niños y las mujeres (http://www.ffhtechnical.org/cwep/impact.html).
El trabajo de los investigadores que se preocupan por probar el impacto causal de las microfinanzas es encontrar la forma de abrir caminos entre las tendencias mencionadas anteriormente. El punto de partida tradicional es encontrar una variable que ayude a explicar porqué algunos acceden a las finanzas y otros no. Un ejemplo es la norma que establece los requisitos para acceder a las microfinanzas en Bangladesh -muchas instituciones restringen el acceso a aquellas familias cuyas tierras no superan media hectárea. En principio, se les debería negar el acceso a aquellas familias que apenas superan el límite de tierras establecido. Para que sea útil como "variable decisiva", ésta no debería impactar directamente en los resultados de interés (como los ingresos, los activos, la "potenciación", etc.). Cuando las dos condiciones se cumplen, los investigadores utilizan métodos de estadística especialmente diseñados (y usados frecuentemente) que realizan cálculos transparentes de los impactos causales. El enfoque es utilizado en la mayoría de los estudios económicos pero el segundo requerimiento es bastante difícil de cumplir en el contexto de las microfinanzas. Una idea más prometedora es probar el método diseñando estrategias de expansión teniendo en cuenta las evaluaciones (esta fue la idea adoptada por Freedom from Hunger y descrita anteriormente).
Las microfinanzas no son para cualquiera. Luego de un tiempo, algunos clientes abandonan, aun cuando la institución a la que pertenecen sea exitosa. Los informes indican que las tasas de deserción alcanzan entre el 25% y el 60% en el este de África y que no llegan al 5% anual en Bangladesh. Por medio de uno de los relevamientos realizados en Bolivia se descubrió que la mitad de los demandados que alguna vez habían sido prestatarios de BancoSol, habían dejado de ser clientes activos en 1996. A veces, el hecho de abandonar el programa es una señal de éxito: el cliente generó suficientes activos y ya no necesita la ayuda del banco. Otras, algunos clientes se van porque entran en mora o porque se dan cuenta de que el préstamo no les traerá rendimientos. Los "sobrevivientes" serán un ejemplo sesgado. Como mencioné anteriormente, comparar a los "viejos" prestatarios activos con los "nuevos" introducirá sesgos potenciales. La solución obvia es rastrear a los desertores e incluirlos en el relevamiento junto con los "viejos" prestatarios. Una solución más económica sería crear un perfil estadístico de desertores y utilizarlo para ajustar los cálculos. Los métodos no son complicados pero es más fácil si se evalúan los posibles problemas antes de comenzar con los estudios, en lugar de intentar resolverlos sobre la marcha.
Comentarios sobre "The Economics of Microfinance": "El mejor libro sobre economía de bancos y finanzas, punto. Y, con seguridad, el libro más abarcativo que he leído sobre microfinanzas. Mi copia está llena de anotaciones y tiene las esquinas dobladas de tanto usarlo." - Tom Easton, Director de las oficinas de Nueva York, The Economist |