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Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Capitalización (FNUDC) Microfinance |
Edición 13 / junio 2005 |
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Innovaciones y el Futuro de las Microfinanzas en Latinoamérica:
Creación de Tecnologías Financieras sobre la base de Activos Intangibles Por Alejandro Soriano S., Director Ejecutivo, Corporación Andina de Fomento (CAF)
Definitivamente, el 2005 marca un hito con respecto a las microfinanzas en todo el mundo. Con audacia, las Naciones Unidas han asumido el mando mundial sobre este tema y los accionistas, gobiernos, financistas y microemprendedores están trabajando para generar un resultado positivo en varios aspectos relacionados con el desarrollo humano. En América Latina, las microfinanzas son un componente importante de la consolidación de los sectores financieros mediante la extensión masiva de los beneficios de los servicios financieros a los clientes tradicionalmente desfavorecidos que se encontraban en condiciones difíciles para obtener prestaciones de servicios. En general, las microfinanzas se convirtieron en una herramienta de desarrollo importante en los países de menores ingresos con infraestructuras institucionales deficientes, mediante el incremento de la profundidad y de la amplitud de la cobertura de la prestación de servicios financieros en las poblaciones tradicionalmente excluidas del acceso. Además, en algunos países, las microfinanzas son precursoras en materia de evolución de los sistemas financieros de esas naciones. El sector microfinanciero creó nuevas tecnologías financieras y aprendió cómo manejar la cartera crediticia y otras transacciones financieras. Ya no se confía más en las garantías tradicionales basadas en bienes raíces u otras formas de riqueza que, con la evolución hacia las economías modernas, continuarán perdiendo relativa importancia. Si las economías futuras van a depender fundamentalmente del capital humano, el know-how, la información, la capacidad de innovación, el posicionamiento en los mercados globales mediante las tecnologías de comunicación y el valor de la reputación propia -indispensable para participar en constantes transacciones con múltiples homólogos- es probable que, con mayor frecuencia, la riqueza y la generación de ingresos provengan de estos activos intangibles. Las microfinanzas poseen una ventaja en la creación de tecnologías financieras que se basan en la valuación y en la acumulación de activos intangibles. [1] Asimismo, el continuo crecimiento de las microfinanzas, que resulta de la correcta aplicación del conocimiento mencionado anteriormente, se producirá sobre la base de mercados donde las reglas del juego estén claramente establecidas, los actores sean innovadores, los inversores y las empresas de clasificación de riesgos entiendan el negocio y exista un gran compromiso para emprender esa actividad comercial. Si no, las microfinanzas dejarán de proveer apoyo genuino a ese segmento desfavorecido de la sociedad, y las instituciones financieras especializadas -que, por lo general, cuentan con una falta de conocimiento adecuado- migrarán hacia otros nichos del mercado para sobrevivir y abandonarán el sector microempresarial. A pesar de las crisis macroeconómicas que experimentaron algunos países de América Latina durante la última década, el sector microfinanciero ha demostrado un crecimiento sorprendente. Si se quiere lograr la multiplicación de los frutos de esta expansión, se debe continuar el proceso de transformación del sector que ha acompañado este crecimiento y consolidarse aún más. Simultáneamente, el sector debe aprender a enfrentar los nuevos desafíos de manera exitosa y a expandir el campo de los servicios ofrecidos, tanto para los segmentos de la población a los que se ha llegado en la actualidad como para los nuevos segmentos. La Corporación Andina de Fomento (CAF) ha contribuido a este proceso mediante el apoyo brindado a la consolidación de una gama de intermediarios financieros especializados que utilizan la tecnología para manejar las carteras crediticias y para fortalecer la capacidad de atraer depósitos ofreciendo, de manera simultánea, otros servicios financieros en forma permanente y sostenible. La CAF también apoyó este proceso mediante iniciativas orientadas a fortalecer el marco reglamentario y de supervisión del sector microfinanciero y otras reformas legales que promuevan la competencia y la incorporación de intermediarios financieros controlados en estos segmentos del mercado. Considerando el éxito obtenido por el sector microfinanciero y analizando los desafíos que enfrenta para asegurar el desarrollo sostenible y el alto impacto en el futuro, la CAF cree que el desarrollo rural será una de las bases fundamentales para generar nuevos mercados, mientras que también lo serán la innovación en las instituciones financieras y la creación de un clima favorable para el espíritu empresarial. Este sector de la economía, virtualmente ignorado en la mayoría de los países de América Latina, podría convertirse rápidamente en el motor de la economía y en el desarrollo social de nuestros países. Por otro lado, en el ámbito de las instituciones financieras, éstas deben ser mucho más creativas. Los productos de servicios y créditos alternativos no deben ser la única prioridad, también se le debe dar la debida consideración a la estructura de sus obligaciones. De este modo, la CAF considera que es importante desarrollar mercados de valores en América Latina mediante la emisión de bonos y acciones con la participación de Instituciones de Microfinanzas. Esto diversificará las fuentes de financiación de las instituciones, permitiéndoles optar por alternativas nuevas y creativas. Para lograr este objetivo, es necesario contar con la participación activa de empresas de clasificación de riesgos. Estas empresas han llegado a la conclusión de que, en algunos países, las organizaciones microfinancieras administran mejor los riesgos que el sector bancario tradicional. Existen dos posibles explicaciones de esta situación: en primer lugar, estas instituciones han creado buenos sistemas de evaluación, supervisión, administración y recuperación de créditos y, en segundo lugar, los clientes han desarrollado una cultura financiera adecuada. Además, los marcos reglamentarios adecuados, en los cuales las ideologías no constituyen una prioridad y no existe interferencia política, serán la base de la evolución del sector microfinanciero. En el futuro, las instituciones de microfinanzas, organizadas en asociaciones especializadas y respaldadas por organismos internacionales, deberán optimizar el uso de sus ventajas comparativas. También se deberá dar continuidad al asombroso proceso de innovación y transformación que tiene lugar en los sistemas financieros de América Latina para beneficiar a sus clientes. [2] Aunque, a lo largo de los últimos treinta años, se han obtenido muchos logros en el contexto de las microfinanzas, todavía queda mucho por hacer para mejorar la calidad de vida de la mayoría de los habitantes de América Latina.
(1) Claudio González-Vega, "Microfinanzas, Desarrollo Económico y Mercados", Caracas, CAF, 24 de febrero de 2005.
(2) Claudio González-Vega, Seminario "Innovaciones en microfinanzas: Alcances y Desafíos" Caracas, CAF, 24 de febrero de 2005. |