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Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Capitalización (FNUDC)    Microfinance

Edición 14 / julio 2005

     

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La Compatibilidad de los Servicios Financieros Islámicos y las Microfinanzas:

Una Vía Poco Explorada para Expandir su Alcance

Por Dalia El Hawary, Consultora, Departamento de Operaciones y Política del Sector Financiero, y Wafik Grais, Asesor Ejecutivo, Vicepresidencia del Sector Financiero, Banco Mundial[1]

Los servicios financieros islámicos (IFS) pueden verse como un elemento de todo el amplio proceso de innovación y diversificación financiera del panorama financiero. Los servicios financieros islámicos están en continua evolución, a fin de responder a la demanda del mercado y a los avances relacionados con su regulación.

Principios Básicos de las Finanzas Islámicas

El concepto de finanzas islámicas es mucho más que la prohibición de la tasa de interés. La percepción general de las finanzas islámicas es que prohíben la práctica de pagar y recibir intereses. En realidad, está prohibido involucrarse en transacciones que contengan elementos de "riba" y de "gharar". [2] La primera se refiere a una transacción basada en el intercambio de un bien de igual naturaleza pero con un aumento o descenso en el monto. Algunos ejemplos son: cambio de dinero por más dinero o cambio de dátiles por más dátiles. La segunda, se refiere a realizar una transacción cuyo resultado es muy incierto, como podrían ser las apuestas. Esas dos prohibiciones son el resultado de las preocupaciones por la justicia y la imparcialidad. En realidad, equivale a prohibir la extracción del valor excedente de una manera injusta.

La prohibición de "riba" y "gharar" puede traducirse en cuatro principios básicos: a) riesgo compartido entre las partes del contrato; b) materialidad: una transacción financiera debe tener una "finalidad material", eso está directa o indirectamente ligado a una transacción económica verdadera; c) prohibición de explotación: una transacción financiera no debería conducir a la explotación de ninguna de las partes integrantes de la transacción; y d) prohibición de financiamiento de "haram" o actividades pecaminosas, como la fabricación de bebidas alcohólicas. Un contrato de deuda basado en el interés podría violar los primeros tres principios. De hecho, un prestatario debe devolver el préstamo sin importar el resultado del proyecto en el que se ha embarcado, incluso sin haber sido responsable del bajo rendimiento del proyecto. En consecuencia, el prestamista y el prestatario no comparten el riesgo del proyecto. Además, su contrato es puramente financiero, ya que el contrato de la deuda es independiente de la transacción material que se realice. Por consiguiente, un contrato de deuda puede implicar la explotación de la condición de una de las partes integrantes del contrato por la otra parte. Si se juntan, esas dos condiciones contienen elementos de "riba" y "gharar", ya que una de las partes obtiene mayor beneficio de una transacción de dinero por dinero, y el resultado de la actividad puede ser incierto.

Los Servicios Financieros Islámicos crearon productos para respetar las prohibiciones de "riba" y "gharar" y los principios de riesgo compartido, materialidad y prohibición de explotación. Los productos financieros islámicos hacen hincapié en el interés por compartir el riesgo que existe entre el usuario y el proveedor de los fondos. Eso incluye, pero no se limita a "mudaraba" (una empresa pone todo el capital y otra la gestión. Las ganancias se reparten en una proporción convenida) y "musharaka" (sociedad clásica; salvo en las proporciones de participación, aporte y ganancia por igual). En la modalidad "mudaraba", el dueño de los fondos financia todo el proyecto, mientras que el empresario brinda su trabajo, tiempo y experiencia. Entre ellos, las ganancias se reparten en una proporción predeterminada, mientras que cualquier pérdida financiera es absorbida por el financista. El socio financista no participa en la gestión del proyecto. La responsabilidad del empresario se limita sólo a su tiempo y esfuerzo, a menos que se compruebe que hubo pérdidas como consecuencia de su negligencia o de su mala administración. En la modalidad "musharaka", el financista forma parte de un acuerdo de participación equitativo con otros socios para financiar una inversión en conjunto y participar en su administración. Tanto las ganancias como las pérdidas se reparten entre los socios a partir de sus respectivas contribuciones de capital. [3]

Otros productos destacan la característica de "materialidad". Entre ellos, encontramos contratos en carácter de alquiler con opción a compra, donde el proveedor de los fondos es el locador y el usuario es el locatario. [4] Este último paga un alquiler al primero. También encontramos productos que en general se utilizan para el financiamiento comercial, pero con aplicaciones mucho más amplias, por ejemplo particularmente el financiamiento de viviendas. Un producto utilizado ampliamente es el "murabaha", en el que el proveedor de fondos de hecho compra el bien y se lo revende al usuario con un margen de ganancia para protegerse de los pagos en cuotas o de los pagos retrasados. También se utilizan mucho los pagos diferidos y los contratos de venta.

La preocupación por la igualdad social se ve reflejada en el principio de "prohibición de explotación" y converge en el apoyo a los más necesitados. Eso condujo a la formulación de contratos tales como "qard al hassanah" (préstamos de beneficencia) y "zaqat" (limosna). El primero es un préstamo sin devolución que, según las enseñanzas de El Corán, los musulmanes deben otorgarle a los más necesitados. En él, el financista puede cobrar al prestatario un cargo por los servicios para cubrir los gastos administrativos del manejo del préstamo, siempre y cuando el cargo no esté relacionado con el vencimiento o el total de la deuda. El segundo es una clase de impuesto religioso que se les descuenta a los ricos y se les otorga a los más necesitados.

Microfinanzas y Servicios Financieros Islámicos

Las estructuras microfinancieras pueden expandir su alcance ofreciendo servicios financieros islámicos en las comunidades que se oponen a los instrumentos financieros tradicionales. La microfinanciación hace hincapié en la preocupación mediante el aumento de la penetración de los servicios financieros, el apoyo a los empresarios pobres y los servicios a la comunidad. Confía en las herramientas financieras que se repiten a corto plazo y en la responsabilidad grupal. Esas características podrían encontrar un lugar natural en el marco de las finanzas islámicas antes mencionadas. Además, los seguros islámicos -o "takaful" y "kifala"-, o los productos de garantía mutua, son realmente parte del interés de la responsabilidad mutua y podrían adaptarse para satisfacer los requerimientos del préstamo en grupo. Por consiguiente, las organizaciones microfinancieras pueden utilizar los productos financieros islámicos para ofrecer productos de financiación, como también otros servicios financieros para promover la inclusión financiera.

Los micro servicios financieros islámicos (MIFS) no están extendidos. Las pruebas disponibles dan cuenta de experiencias en Bangladesh, Siria y Yemen. Los instrumentos utilizados son básicamente el "murabaha" y el contrato de venta diferido ("bai mu´ajal"). El seguimiento del comportamiento de los micro servicios financieros islámicos es limitado. No obstante, las pruebas parecen confirmar la función categórica de contar con miembros que directamente sean dueños y administren las instalaciones de los micro servicios financieros islámicos.

Al parecer, en Bangladesh es reciente la aplicación de los micro servicios financieros islámicos. Allí, las ONG enfrentan un aumento en la demanda y en la oferta de MIFS sobre la base de principios de préstamos en grupo. [5] No otorgan créditos en efectivo conforme al principio de "materialidad" y utilizan las ventas a crédito a través de "bai mu´ajal" y "murabaha". El aumento de las tasas está entre el 12 y 12,5% con una tasa de interés compuesto anual implícito de 24-25%. Los programas de micro servicios financieros islámicos dependen de los ahorros de los miembros y de los fondos de PKSF (The Palli Karma Sahayak Foundation), como sus homólogos tradicionales. [6]

En la región Siria de Jabal Al Hoss, el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas apoyó la instalación de una pequeña red de fondos comunitarios de la aldea, cuyos propietarios y administradores son los miembros accionistas, tanto hombres como mujeres. [7] Los miembros que comparten las ganancias según su participación accionaria aportaron el capital inicial. Ellos ofrecen micro servicios financieros islámicos basados en la modalidad "murabaha". Desde el comienzo del programa, en el año 2000, y hasta finales de 2003, se cerraron alrededor de 5.600 contratos "murabaha". [8] Se considera que las tasas de los márgenes de ganancia son altas pero los costos de transacción son insignificantes. Las mujeres cuentan con un acceso equitativo a los fondos. La tasa de amortización alcanzó el 100% hacia el final del primer año de operación.

La demanda de pequeños préstamos de emergencia y de grandes préstamos no parece haberse alcanzado.

El programa microfinanciero Yemen Hodeidah se lanzó en 1997 y se financió con los subsidios otorgados por el Fondo Social para el Desarrollo de Yemen (Yemen Social Fund for Development). Utiliza la modalidad "murabaha" y se basa en un enfoque de préstamos en grupo. El programa compra la mercadería y se la revende al prestatario con un margen de ganancia, quien le devuelve el préstamo en cuotas iguales. La cuota final es el cargo del servicio más el saldo restante del capital principal, ya que los pagos anteriores se aplican solamente al capital principal. La tasa implícita del cargo por servicios es más alta que el cargo que cobran los bancos comerciales. En caso de atraso en los pagos, no hay multas, a excepción de los honorarios y los costos de transporte para hacer el seguimiento legal. El programa puede haber soportado los altos costos de transporte y el rendimiento del servicio contractual.

Los micro servicios financieros islámicos plantean oportunidades y desafíos para la política pública. Por el momento, está bien documentado que la penetración creciente de los servicios financieros eleva la tasa de crecimiento económico. [9] Pero también reduce directamente la pobreza. Por ejemplo, un aumento del 1% en el desarrollo financiero podría aumentar el crecimiento de los ingresos de los pobres en 0,4%, mientras que una variación del 10% en la relación del crédito privado con el PIB podría reducir el coeficiente de pobreza de 2,5 a 3% desde el punto de vista de índice de pobreza [headcount]. [10] En consecuencia, la política pública relacionada con el crecimiento y la reducción de la pobreza no puede hacer caso omiso de la penetración financiera. Sin embargo, en la mayoría de las comunidades islámicas el grado de penetración financiera es limitado. [11] Eso puede tener relación con el desarrollo global de los servicios financieros, pero existen indicios de que es posible que las personas se abstengan de buscar servicios financieros por temor a quebrantar sus creencias religiosas. Por ejemplo, al parecer, los grupos musulmanes en los países que no son islámicos realizan menos operaciones bancarias que la población general que posee el mismo nivel de educación. Aun si se deseara tomar lo mencionado anteriormente como una suposición, es responsabilidad de la política pública aclarar el tema, dado que las comunidades musulmanas posiblemente representen alrededor de mil trescientos millones de personas en todo el mundo.

En caso de que las investigaciones y las pruebas de mercado confirmen la función potencial y la creciente demanda de los MIFS, el marco legal y regulatorio que los rige deberá recibir la atención necesaria. La orientación dirigida a considerar las microfinanzas como parte integral de las finanzas tradicionales y los recientes avances en la reglamentación de las finanzas islámicas pueden servir como guía para considerar la normativa de los MIFS. En particular, vale la pena mencionar el avance producido por las actividades de la Organización de Contabilidad y Auditoría de las Instituciones Microfinancieras Islámicas (AAOIFI) y la Junta de Servicios Microfinancieros Islámicos (IFSB). La primera, una organización internacional que se rige por sus propias reglamentaciones, publica normas contables y lineamientos de auditoría, además de ofrecer servicios de asesoramiento. La IFSB es una junta internacional fundada por bancos centrales que establece normas y tiene potestad reglamentaria. Particularmente, se ocupa de la suficiencia de capital, la gestión de riesgos, la autoridad corporativa, la supervisión, la transparencia y la disciplina de mercado, así como de la administración de la liquidez.

Las estructuras de los MIFS deberán alentar a sus accionistas y hacerles saber que respetan los principios financieros islámicos. La práctica actual de las empresas que ofrecen servicios financieros islámicos es establecer un comité de vigilancia de la sharia (SSB) para confirmar si los productos financieros y la uniformidad de las operaciones cumplen con los requisitos de la ley islámica. Para los MIFS, esa aproximación puede ser costosa, por lo que se deben considerar otras alternativas. Por ejemplo, las asociaciones de organizaciones que ofrecen MIFS podrían conformar un SBS conjunto, pero también pueden evaluarse otras soluciones.

Finalmente, es necesario abordar la reticencia que existe para autorizar a las organizaciones microfinancieras de servicios, incluso a aquellas que podrían ofrecer MIFS. En algunas jurisdicciones, las autoridades están preocupadas por el posible desvío de los recursos movilizados en el nivel popular. En consecuencia, dudan al momento de permitir que las organizaciones microfinancieras ofrezcan servicios de movilización de recursos, incluso de captación de fondos y, de esa forma, limitan el alcance de los servicios a los pequeños clientes. El progreso conseguido recientemente en el marco de la política para luchar contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo (AML/CFT) debe servir de guía para tratar las preocupaciones de las autoridades y liberar el potencial de los servicios microfinancieros.




(1) Las expresiones vertidas en esta nota son exclusivas de los autores. No necesariamente representan el punto de vista del Banco Mundial, de sus Directores Ejecutivos o de los países que representan. Los autores desean expresarle su agradecimiento a los señores Matteo Pellegrini y Larry Promisel por sus valiosos comentarios.

(2) El Gamal Mahmoud A. (2000) "A Basic Guide to Contemporary Islamic Banking and Finance", ["Guía básica de finanzas y operaciones bancarias islámicas"], Junio, Universidad de Rice, www.ruf.rice.edu/~elgamal/file/Islamic.html

(3) El-Hawary, Grais & Iqbal (2004) "Regulating Islamic Financial Institutions: The Nature of the Regulated", ["Regulación de las instituciones financieras islámicas: La naturaleza de los regulados"], Documento de trabajo de Investigación de Políticas del Banco Mundial, Nº 3227.

(4) Este tipo de contratos se conocen como "Ijara".

(5) Hassan & Alamgir (2002) "Microfinance Services and Poverty Alleviation in Bangladesh: A Comparative Analysis of Secular and Islamic NGOs" ["Servicios microfinancieros y reducción de la pobreza en Bangladesh: Análisis comparativo de las ONG laicas e islámicas"], en Iqbal, M., Editor: "Islamic Economic Institutions and the Elimination of Poverty" ["Las instituciones económicas islámicas y la eliminación de la pobreza"]. Leicester, RU: The Islamic Foundation.

(6) La Palli Karma Sahayak Foundation, o PKSF, es una institución principal del gobierno que le otorga préstamos a organizaciones microfinancieras.

(7) Seibel, H. D., Lubbock, A. y Dommel, H. (2002) "Women and Men in Rural Finance in the Syrian Arab Republic: State Owned Banking vs. Self-Managed Microfinance", ["La mujer y el hombre en las finanzas rurales dentro de la República Árabe de Siria: Servicios bancarios estatales versus Autogestión de microfinanzas"]. Universidad de Colonia, Centro de Investigación del Desarrollo.

(8) Brandsma, J. y Bujorjee D. (2004) "Microfinance in the Arab States. Building Inclusive Financial Sectors", ["Microfinanzas en los Estados Árabes: la creación de sectores financieros inclusivos"]. Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Capitalización.

(9) King y Levine (1993), "Finance, Entrepreneurship and Growth: Theory and Evidence". ["Finanzas, capacidad empresarial y crecimiento: Teoría y pruebas"]. Journal of Monetary Economics, 32 (3), pp 513-42. También Gine y Townsend (2004), "Wealth Constrained Occupation Choice and the Impact of Financial reforms on the Distribution of Income and Macro Growth", ["Elección de tenencia restringida por la riqueza e Impacto de las reformas financieras sobre la distribución de ingresos y el macro crecimiento"], mimeo.

(10) Para el primer resultado, ver Jalilian y Kirkpatrick (2001) "Financial Development and Poverty Reduction in Developing Countries", ["Crecimiento financiero y reducción de la pobreza en los países en desarrollo"] Documento de trabajo Nº 30, IDPM, Universidad de Manchester. El segundo resultado fue provisto por Honohan P. (2004) "Financial Sector Policies and the Poor: Selected Findings and Issues", ["Las políticas del sector financiero y los pobres: Conclusiones y temas seleccionados"] Banco Mundial, mimeo.

(11) En algunos países de Oriente Medio y África del Norte, la cantidad de hogares que poseen cuentas bancarias no supera el 20%, mientras que la pensión por jubilación no alcanzaría a más del 15% de la población.


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