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Por Keith Reed, Especialista en Microfinanzas
Sin tener en cuenta la situación de conflicto, Irak sale de lo común en el sentido de que no existe una historia de microfinanzas en el país, salvo por los prestamistas locales o las Asociaciones de Préstamos Rotativos y Crédito (Rotating Savings and Credit Associations, ROSCAs). Esa situación ofrece la oportunidad de introducir las microfinanzas, mediante los modelos de buenas prácticas internacionales desde el principio.
El sector privado en Irak necesita crear facilidades en todos los niveles, desde la creación de un marco regulatorio sólido hasta la capacitación de los empresarios privados, particularmente de las pequeñas empresas y de las microempresas. Tales empresas pueden actuar como una base para la economía, con el fin de posibilitar la diversificación futura alejada de la dependencia total del sector estatal o petrolero.
El Sector Financiero después de la Caída de Saddam Hussein
Después de la caída del gobierno de Saddam, el sector financiero se encontró en un estado de insolvencia. El gobierno había utilizado al sector bancario para financiar las operaciones de quiebra de las empresas del estado y para acumular niveles insostenibles de deuda externa (asentados en los libros financieros). Paradójicamente, a pesar de que el sistema bancario en general era insolvente, tenía, y tiene, una liquidez alta (1). La inseguridad asociada con la guerra y los efectos posteriores ocasionaron un amplio y rápido crecimiento de los depósitos bancarios. En consecuencia, el sistema bancario está colmado de liquidez a partir de las nuevas cuentas de depósito. A fines de 2003, se estimó que el principal banco del estado, Rafidain Bank, contaba con una liquidez exactamente por debajo de los US$400 millones, y una cartera neta de préstamos de sólo US$44 millones (2) (después de deducir los activos y pasivos de las empresas del estado). Posteriormente, hubo una consolidación en el sector bancario para hacerlo más viable.
En Irak, el sistema bancario siempre operó sobre la base de los préstamos garantizados, que excluía al 95% de la población de la posibilidad de solicitar préstamos a las instituciones financieras formales. Los préstamos para esa amplia proporción de la población quedaron confinados a la familia, los ingresos retenidos, las asociaciones ROSCA o a los prestamistas que cobraban tasas exorbitantes (con frecuencia, se decía que entre el 25-40% mensual). Eso actuó como un freno importante para el desarrollo del sector privado. El reciente (2004) desembarco de algunos bancos extranjeros en Irak posiblemente contribuya a crear un sector financiero más inclusivo, si existen instituciones minoristas de microfinanzas a las que los bancos comerciales puedan prestarles dinero en forma continua como mayoristas de fondos. El sector de la banca comercial, que reconoce las actuales oportunidades disponibles limitadas en Irak fuera del sector petrolero, expresó en forma privada un interés inicial en investigar las posibilidades para tal colaboración. En consecuencia, eso permitiría la utilización rentable del exceso de liquidez en el sector bancario e incluiría en el sector financiero a quienes se encuentran fuera de él.
El Apoyo a las Pequeñas Empresas y Microempresas
Por ende, el apoyo a las pequeñas empresas y microempresas (PEME) es una puerta de entrada apropiada en una situación posconflicto. Existe una necesidad clara de desarrollar instrumentos financieros para las PEME que no requieran garantías, y que puedan operarse a través de organizaciones del estado de Irak cercanas a la comunidad a la que benefician.
En el ámbito informal, como en casi todo el mundo, existen grupos tradicionales en la mayoría de las aldeas, los pueblos y las ciudades del sur de Irak, particularmente entre las mujeres que operan en las asociaciones ROSCA en la esfera local. El impacto sobre el crecimiento económico se limita a los fondos disponibles para esos grupos pequeños a partir de sus ahorros escasos y, de esa manera, a causa de la limitada disponibilidad de fondos, muchos de esos fondos se adaptan más a los gastos de consumo que a las inversiones comerciales.
Por otro lado, los prestamistas informales, quienes cobran intereses exorbitantes en los préstamos, con frecuencia dejan a los prestatarios más endeudados y necesitados que antes.
Los tipos de servicios para los que existe una demanda manifiesta incluyen créditos para las PEME, así como créditos para las actividades que no generan ingresos (gastos de consumo, educación). Además, para poder brindar apoyo a las personas pobres para que puedan atenuar su vulnerabilidad a los cambios bruscos en la economía y en el estilo de vida, existe una demanda latente considerable de ahorros, pensiones, seguros y otros servicios de inversión.
La Situación Actual
El suministro de microcréditos es un método para crear rápidamente nuevos puestos de trabajo, a medida que se establecen nuevas empresas. A continuación, veremos los niveles estimados de desempleo y subempleo (a causa de pocas horas de trabajo y bajos niveles de ingreso) en las provincias del sur de Irak.(3)
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Subempleo |
Subempleo |
| Provincia |
Desempleo |
Pocas horas de trabajo |
Ingresos bajos |
| Di Qar |
46,2% |
34,2% |
24,6% |
| Mutanna |
28,2% |
33,2% |
36,5% |
| Basora |
15,5% |
19,5% |
12,1% |
| Maysan |
30,5% |
20,9% |
19,1% |
En 2004, la Autoridad Provisional de Coalición de la Región Sur (CPA South) llevó a cabo una serie de entrevistas que arrojaron los siguientes resultados sobre los entrevistados: (4)
- El 73% reveló que su familia cumplía un rol en la provisión de finanzas;
- Se determinó que las fuentes de finanzas más importantes eran la familia y los ingresos retenidos;
- El 73% manifestó una preferencia por los principios islámicos sobre la financiación por encima de los principios seculares (tasas de interés);
- El 90% tuvo dificultades para acceder a un servicio financiero.
En 2003, con posterioridad a la caída del gobierno de Saddam, la Autoridad Provisional de Coalición otorgó una subvención de US$5 millones destinados al microcrédito para el desarrollo de las pequeñas empresas y microempresas en los centros urbanos del sur y centro sur de Irak, más otros US$5 millones para el norte (administrados por ACDI/VOCA [Agricultural Cooperative Development International and Volunteers in Overseas Cooperative Assistance]). Para las regiones centro sur y sur, las operaciones comenzaron en Najaf (administrados por CHF, Community, Habitat, Finance). La demanda fue mucho mayor de lo que se supuso en un principio, y la mayor parte de los fondos se utilizó en la región centro sur antes de marzo de 2004. Todavía existían fondos disponibles cuando comenzaron las operaciones en Basora (2004), y se asignaron US$500 mil para esa ciudad. Esos fondos fueron insuficientes para la ciudad de Basora, sin contar el resto de la región sur. En consecuencia, se necesitaron más fondos, y se estimó una suma adicional de unos US$10 millones en fondos para préstamos (con los costos de operación y montaje incluidos) se absorberían fácilmente en la región sur, con la ciudad de Basora y su población de 2,2 millones de habitantes incluidos. La Autoridad Provisional de Coalición (Bagdad) aprobó finalmente esa financiación en mayo de 2004 para realizar inversiones sólo en la región sur.
Los justificativos para aprobar la financiación fueron los siguientes:
- Impacto inmediato sobre el desempleo y el subempleo;
- Proliferación de las posibilidades de empleo en un amplio rango de sectores;
- Impacto directo e inmediato sobre la reducción de la pobreza;
- Impacto directo e inmediato sobre el crecimiento del sector privado;
- Introducción del crédito para los grupos objetivo excluidos;
- Provisión de servicios financieros, particularmente para las mujeres y los jóvenes;
- Mejora de las capacidades de los grupos vulnerables para resistir a los cambios bruscos en la economía y el estilo de vida.
- Que los habitantes de las ciudades puedan:
- Minimizar los problemas logísticos de alcance;
- Concentrar los recursos;
- Minimizar los costos operativos como un porcentaje del valor de los fondos;
- Ofrecer la única financiación crediticia disponible para las poblaciones urbanas.
En las áreas urbanas de la región sur, se percibía un descontento considerable con respecto al desempleo que se expresaba por medio de manifestaciones y disturbios, y ese tema se considera en el ámbito local como un tema crítico. El programa tuvo un impacto visible inmediato sobre el desempleo y el subempleo, mediante el préstamo a tasas asequibles y sostenibles sin la necesidad de una garantía formal. Se ofreció seguridad por medio de las garantías personales y la investigación detallada del perfil.
Los Próximos Desafíos: Definir los Principios y Apoyar las Instituciones Microfinancieras Locales
Existen ciertas limitaciones en el sector que deben resolverse entre el mediano y el largo plazo. En primer lugar, aún debe determinarse la forma de los principios financieros que serán aplicables para el futuro en Irak. A pesar de que existe un claro apoyo a la aplicación de los principios islámicos sobre las finanzas, en apariencia la mayoría de los iraquíes no comprende correctamente las bases de esos principios. Hasta el momento, los bancos han aplicado metodologías seculares con respecto a las tasas de interés y los iraquíes están familiarizados con esas metodologías. Es posible que las instituciones financieras elijan entre una u otra metodología, pero es más probable que exista una combinación de ambas, lo cual en gran medida dependerá del perfil del gobierno en ejercicio.
En segundo lugar, existe una necesidad urgente de asistir a las instituciones microfinancieras locales en Irak para cumplir con las buenas prácticas internacionales.
Se deberían considerar los siguientes seis puntos centrales asociados al desarrollo del sector en Irak:
- Revisar el marco regulatorio para las microfinanzas;
- Convertir a las instituciones microfinancieras locales en organizaciones profesionales y económicamente sostenibles;
- Crear asociaciones entre las instituciones microfinancieras, el sector privado, el sector de la banca comercial y las organizaciones internacionales que apoyan las microfinanzas;
- Establecer unidades de microfinanzas en el Ministerio de Comercio y el Banco Central de Irak para ofrecer apoyo a las extensiones;
- Establecer un marco consultivo para las políticas de las microfinanzas que las instituciones microfinancieras puedan utilizar para introducir las buenas prácticas internacionales;
- Implementar el uso de calificaciones internacionales anuales de las instituciones financieras de Irak para identificar los puntos fuertes, los puntos débiles, las posibilidades y las amenazas, y fomentar el desarrollo de una autoridad iraquí para llevar a cabo sus propias acciones de calificación en el mediano plazo.
El cumplimiento de esas condiciones favorecerá el objetivo de crear sectores financieros inclusivos en el sur de Irak.
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